Después del Brexit ¿el Mexit?

| julio 23, 2016

A mi hermana Martha en su cumpleaños

El lenguaje está vivo y busca expresar las nuevas realidades que suceden. Así, el neologismo Brexit [de dos palabras inglesas: Britain (Gran Bretaña) y exit (salida)], llega para expresar lo que en mayo de 2015 se presentaba como una posibilidad, cuando el Parlamento británico aprobaba un referendum para que el pueblo inglés decidiera sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea; cosa que hoy es una realidad. En efecto, dicho referendun se realizó el 23 de Junio del presente y el 51.9% votó por la salida.
En un intento por la permanencia del Reino Unido el Consejo de Europa aprobó un acuerdo con fecha de 18-19 de febrero de este año; dicho acuerdo trataba cuatro temas que se revisarían y serían válidos en caso de la permanencia: gobernanza; competitividad; soberanidad nacional; prestaciones sociales y libre circulación de las personas.
El Reino Unido es la mayor potencia militar de Europa; su tasa de desempleo es menor a la media europea. Esta decisión de la salida del Reino Unido de la Unión europea se da en un momento difícil de inmigración, terrorismo y globalización. Londres siempre buscó excepciones: en la contribución social, en la inmigración, en la moneda común rechazando el Euro, en la libre circulación, etc.
Las causas de tal decisión fueron diversas: con la salida, supuestamente, habrían ganado en independencia y soberanía, pues percibían que se les imponían leyes europeas en contra de su voluntad; hubo una fuerte campaña mediática negativa sobre el tema de la inmigración, si bien el Reino Unido no forma parte del Acuerdo Schegen, sobre la libre circulación; una tercera causa muy importante es la visión que tienen sobre la democracia de la Unión Europea: perciben los ingleses una falta de responsabilidad, una gran burocracia, una administración que se siente omnipotente e intocable y un Parlamento poco conocido y falto de poder; etc. La respuesta al referendum señala una fuerte crisis generacional y que su opción ciertamente no podrá resolver.

El Papa Francisco habló de “un aire de división” en Europa, por lo que llamó a “encontrar soluciones que sean viables, que lleven adelante”. Uno de las posibles consecuencias es que otros países sigan el ejemplo de desintegración. En este contexto se debe leer el “rescate” que hicieron de Grecia (el tema del Grexit) para que no dejara la eurozona y también las afirmaciones de Trump, quien pide levantar un muro entre México y Estados Unidos, que también son socios comerciales; así como la revisión del Tratado de Libre Comercio. Frente a esto se han alzado voces al interior de Estados Unidos que afirman por ejemplo a propósito de sus conflictos internos en el momento de su proceso electoral: «estamos empezando a comprender que lo que produce esta radicalización de la vida política no es otra cosa que la erosión de la clase media, el estancamiento de los salarios y el aumento de la desigualdad. Lo que está en juego es el orden liberal construido desde la Segunda Guerra Mundial por nuestra incapacidad para construir sistemas económicos inclusivos[1]«. Y sí, la injusticia económica y social provocada por los grandes capitales internacionales que vulnera la vida de los trabajadores de todo el mundo es algo que reclama una fuerte e inmediata reflexión. Dijo también Francisco: “la unidad es siempre superior al conflicto” y “los puentes son siempre mejor que los muros”. Ni el Reino Unido, ni México, ni ningún país puede pretender aislarse o sufrir aislamiento, si de verdad estamos en un mundo globalizado que pretenda ser verdaderamente humano.

Pbro. Mtro. Filiberto Cruz Reyes

[1] http://www.elmundo.es/internacional/2016/07/23/57927673ca4741fe478b4650.html

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Category: Destacados, Mensaje del párroco

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